jueves, 4 de diciembre de 2014

Qué hacer cuando suspende un examen un niño

Como maestra, convocar una reunión o entrevista con el padre, madre o tutor del alumno y con el alumno para averiguar cuál ha sido el problema, llegar a acuerdos y buscar la posible solución.
Como padres, lo mejor es hablar con nuestro hijo, ver el examen con él pregunta a pregunta y  averiguar dónde ha estado el problema.

La causa del suspenso puede estar en muchas circunstancias distintas.


  • SI EL PROBLEMA SON LOS NERVIOS.
Un alumno debe presentarse siempre a un examen tranquilo. A la hora de hacer el examen, debe concentrarse en todas las veces que se ha examinado anteriormente y que ha obtenido muy buenos resultados. Ha de pensar que puede hacerlo y que puede hacerlo muy bien.
Además debe pensar que fallar un examen, no supone suspender la asignatura. En caso de que suspendiera un examen, querría decir que hay cosas que todavía no ha sabido o no ha podido contestar bien. En ese caso, se trataría de averiguar en qué ha fallado y por qué y buscar la manera de ponerle solución.
LOS CASTIGOS NO SIRVEN DE NADA. ¡Hay que ponerle solución al problema antes de que se produzca el suspenso, es decir, hay que estudiar antes del examen. Después, sólo es cuestión de localizar el problema y ponerle remedio. Sin nervios, sin enfados y sin castigos.

En mi caso, cuando un alumno suspende, normalmente, convoco una reunión con el padre, madre o tutor del alumno y con el alumno para ver dónde está el problema. Luego los alumnos deben hacer un pequeño trabajo para repasar los contenidos del tema, volver a estudiar el tema y volver a hacer un examen de ese tema. ¡Tampoco es tan grave!

Si el alumno aprueba, ese proceso no necesitaría hacerlo.
Es muy importante leer todas y cada una de las preguntas que aparecen en el examen y comprender muy bien lo que nos pide. Si no entendemos la pregunta, siempre podemos pedir ayuda al profesor, porque le pedimos que nos ayude a entender lo que tenemos que hacer, no que nos diga la respuesta.
Un examen hay que hacerlo despacio y sin prisa por entregarlo. Una vez terminado, es conveniente volver a leerlo entero, para ver si ha quedado alguna pregunta sin hacer.

Además, una cosa muy importante, todos los alumnos han de pensar que son inteligentes y capaces de aprobar sus exámenes. Sólo se trata de dedicarles a los exámenes el tiempo y la concentración que precisen para su preparación y realización.Es muy importante que los niños tengan una buena autoestima y ayudarles a conseguirla, en caso de que no sea así

¡Los niños, sí son capaces, sí pueden hacerlo!

Toñi Marín

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