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miércoles, 14 de diciembre de 2016

¿Qué hacer cuando en el cole castigan a mi hijo?

Como maestra, cuando en la clase castigo a algún niño o niña, lo hago en cumplimiento de las normas que entre todos hemos acordado en clase. Como padres, debéis estar informados del comportamiento de vuestro hijo, por eso, os lo hago saber.
De los padres no espero que castiguéis de nuevo a vuestro hijo, ni que le habléis mal.  De los padres espero que queráis mucho a vuestros hijos, eso sobre todo, porque es de vosotros de quienes tienen que recibir mucho AMOR para que les ayude a crecer fuertes y confiados. Eso les ayudará a confiar en sí mismos y, a partir de ahí, a confiar en los demás. Sentirse bien consigo mismos y, a partir de ahí, aprender a sentirse bien con los demás.

Consideraciones a tener en cuenta:

  1. Vuestros hijos están aprendiendo.
  2. Todos los padres de todos los niños, y todas las maestras que damos clase en el grupo, lo que queremos es que los niños aprendan. Todos. Para ello debemos estar unidos y los niños deben notar que esta unión existe y es fuerte.
  3. Vuestros hijos necesitan un ambiente bueno para desarrollarse y aprender, y ese ambiente, en muchos casos es responsabilidad de los adultos. Por lo tanto, mucho respeto SIEMPRE hacia los otros niños y hacia los otros padres. Una cosa son las personas que TODAS son buenas y válidas y otra la conducta que tengan, que en ocasiones, puede estar equivocada.
  4. Vuestros hijos están aprendiendo en el colegio el contenido de las asignaturas, pero también a relacionarse y comportarse socialmente.
  5. Se aprende a partir del error. No sucede nada si nos equivocamos. Una mala conducta en un niño pequeño, es una manera de aprender cómo ha de comportarse. Debemos dejarle que asuma sus consecuencias.
  6. Dos niños pueden estar peleándose y a los cinco minutos, todo puede haber pasado y volver a ser amigos.
  7. Los padres de dos niños que se peleen cuando se dicen algo desagradable el uno al otro, no lo olvidan. Podemos ocasionar que se rompa la amistad entre dos niños que se aprecian y generar desconfianza en nuestro hijo hacia la sociedad.
  8. Los niños no guardan rencor, pronto lo olvidan. Si los padres hablan del tema en casa y lo sacan de contexto, hablan mal del colegio, de otro niño, de los maestros, lo que van a hacer es confundir al niño, y favorecer problemas sociales en su desarrollo.
  9. Nunca aconsejar a un niño que pegue si le pegan. 
  10. Siempre comentar con la tutora cualquier comportamiento o queja que tengáis de vuestro hijo, para que podamos comprobar en el colegio lo que sucede.
  11. Padres y maestros trabajamos juntos para un bien común que es la educación de nuestros hijos. No somos enemigos, somos aliados en esta tarea.

Entonces, ¿qué espero de los padres?

  1. Preguntad a vuestro hijo o hija qué ha sucedido.
  2. Dejadlo hablar, sin interrumpirle.
  3. No prestéis atención a todo lo que sea echar la culpa a otros. Fijad la atención en lo que ellos han hecho.
  4. Explicadles cuál es la manera correcta de actuar, independientemente de lo que hayan hecho los demás. (Vuestro hijo si dice que ha sido agredido o molestado, hay que decirle que debe pedirle al otro niño que no continúe con la conducta que les hace enfadar, y que si no hace caso se va a la maestra y se le dice lo que ha ocurrido. Nunca pegar, empujar, agredir o insultar al otro niño, nos haga lo que nos haga.)
  5. Preguntad a la tutora para que os informe de lo que ha ocurrido en realidad, para poder contrastar con lo que os ha dicho vuestro hijo o hija.
  6. Seguir manteniendo una relación normal y cordial con el padre o madre del otro niño o niña implicado en la "pelea". Vuestros hijos están aprendiendo juntos.
  7. Hacedle ver a vuestro hijo que todas las conductas tienen unas consecuencias y que si han obrado mal, deben:
    1. Reconocer que se han equivocado.
    2. Pedir disculpas al niño que hayan hecho daño.
    3. Aceptar las consecuencias, que será el castigo que le haya puesto la tutora, sin necesidad de que vosotros lo volváis a castigar.
    4. Decirle que él (o ella) y nada más que él es el responsable de su conducta porque siempre puede elegir hacer algo distinto a lo que ha hecho.
    5. Que no pasa nada. Así es como se aprende. Uno se equivoca, asume las consecuencias y procura que no vuelva a suceder.
Cosas que NUNCA deben hacer los padres:
  1. Enfadarse. Tened en cuenta que es normal que, a veces, los niños se equivoquen en sus acciones. Algunos niños aprenden pronto qué cosas se pueden hacer y qué cosas no. Otros necesitan más tiempo.
  2. Sermonear, castigar o amenazar al niño que ha tenido problemas con nuestro hijo.
  3. Pedirle explicaciones a la madre o padre del otro niño.
  4. Utilizar las redes sociales (What'sApp u otros medios) para hablar del problema en público, sin haberse enterado de lo que ha sucedido realmente o de si se están tomando medidas en el colegio.
  5. Culpar a los padres del otro niño de la conducta de su hijo.
  6. Enfrentarse con el padre o madre del otro niño.
  7. Decir cosas de las que después nos vamos a arrepentir.
  8. Prohibirle a nuestro hijo que se junte con el niño o niña con el que ha tenido dificultades.
  9. Castigar a nuestro hijo. El niño ya tiene bastante con asumir el castigo en clase, no necesita ser castigado fuera del colegio, si con vosotros se ha portado bien.


viernes, 2 de diciembre de 2016

Problemas de agresividad en 1º

Los alumnos de primero son niños que, debido a su edad, están aprendiendo a comportarse y a regular sus fuerzas.
Sus cuerpos se están desarrollando y están adquiriendo cada vez más fuerza. Ellos no son conscientes del daño que hacen, porque no tienen esa experiencia.
En estas edades deben aprender que hay cosas que les hacen daño a los demás, que tienen que tratarse como si estuvieran hechos de mantequilla, así que no se pueden pegar ni "flojito" ni "en broma". Esas acciones no están permitidas. Deben aprender a desahogar su ira de una manera distinta a la agresión. Deben aprender a solucionar los problemas mediante el diálogo, pero nunca agrediendo ni física ni por medio de la palabra (insultos o palabras degradantes).
Para ello, en clase, siempre se produce un diálogo ante cualquier situación en el que se explica a los niños el motivo de que una acción no se considere correcta. Se les ofrece ejemplos de otra manera de actuar que sea válida y no agresiva para resolver los problemas. Y sobretodo, se hace hincapié, que lo que rechazamos es la conducta equivocada, nunca a la persona, nunca al niño.
En un ambiente de aula en el que todos somos parte de un grupo, el grupo de primero, no es lógico que nos hagamos daño a nosotros mismos. Los niños son conscientes de que nos queremos todos, independientemente de lo que hagamos, eso no va a hacer que retiremos nuestro afecto, pero sí vamos a discutir y a no admitir todo lo que suponga una mala conducta.
Dados los últimos días en los que parece que hay más agresividad, hemos vuelto a retomar en el aula las normas de conducta.
En clase, cada vez que un niño presentaba una conducta no correcta, se le ponía una falta, y era cuando llegaba a las tres faltas, cuando se le ponía una sanción más grave, que era quedarse medio recreo sin salir. Cuando un niño se queda más de una vez sin recreo, el tiempo que se queda sin salir al patio va aumentando a lo largo del trimestre, pues indica que el niño no es consciente de que sus actos conllevan unas consecuencias, y debe aprenderlo.
Una vez recordadas las normas de clase, que teníamos hasta ahora, entre todos, hemos visto que hay conductas que, directamente son merecedoras de una sanción más grave. Así, hemos considerado como conducta grave toda aquella conducta que implique una agresión: patadas, puñetazos, tirones de pelo, arañazos, pegarse, empujarse... y todo lo que suponga hacer daño a un compañero. Estas conductas se penalizarán con tres faltas, se pasará comunicación a la Jefe de Estudios, porque implica quedarse sin recreo y a los padres del niño, para que sepan lo que está sucediendo.
Esto sucederá con las conductas que ocurran en clase con la tutora, con otra maestra o durante el período de recreo.
Todos y cada uno de los comportamientos agresivos, se tratan en clase, se escucha a los dos implicados, se les hace ver que ese comportamiento no es correcto, se les hace reflexionar sobre cuál sería el comportamiento correcto, se piden perdón y sobre todo, se les hace ver que la culpa no es del otro, sino de ellos mismos, porque la conducta agresiva la han hecho ellos, y siempre pueden elegir no hacerlo.
Cada conducta tiene unas consecuencias. Algunos niños lo entienden antes, y otros necesitan más tiempo para entenderlo, por eso, se les permite vivir las consecuencias de sus acciones hasta el final, para que lo experimenten.
En todo momento, durante el tiempo de patio estarán a mi lado. Podrán comerse su almuerzo, leer, hablar con un compañero, y cuando estemos en la biblioteca podrán leer libros o jugar. Lo que no podrán es irse de mi lado. Todos los días tendrán libres los últimos cinco minutos del recreo para ir al aseo y salir a correr o jugar un poco. Esto es así, porque lo que se pretende es que aprendan lo que son las consecuencias de sus actos. Y que aprendan a elegir el comportamiento que quieren.
En todo momento, estoy a disposición de los padres para hablar sobre la conducta de sus hijos.